Philip Chevron, renovador del ‘folk’ irlandés


Philip Chevron, durante un concierto en Nueva York. / GETTY


Se consideraba a sí mismo irlandés, católico, homosexual y punk. El guitarrista y cantautor Philip Chevron, fallecido el martes por un cáncer de esófago que arrastraba durante años, era también amante de los espectáculos musicales de entreguerras, de James Joyce y de The Clash, de la baladas ancestrales de su país y de Elvis Costello. Sobre todo, Chevron (nacido Philip Ryan en 1957) era conocido por ser el guitarrista de The Pogues, esa atípica formación que revitalizó en los ochenta el folk irlandés con un insólito híbrido de tradición y maneras cercanas al punk.
Originario de Santry, suburbio al norte de Dublín, era el único de los miembros de la primera formación de la banda nacido en el país que reivindicaban. Hijo de un promotor teatral y nieto de un supuesto militante del IRA, como guitarrista y vocalista de The Radiators From Space abanderó en Dublín un movimiento, el punk, de difícil encaje en la sociedad ultraconservadora irlandesa de mediados de los setenta. Si las consignas anarquistas de grupos como los Sex Pistols escocieron en Londres, gritar en algunos de sus conciertos ¡cristianos, atracadores! tuvo que molestar aún más a la poderosa cúpula de la Iglesia Católica.
El grupo acortó su nombre por The Radiators cuando se instalaron en Londres: ya eran, casi sin advertirlo, la primera banda de punk irlandesa y los encargados de abrirle las puertas del mercado británicos a otros artistas como Boomtown Rats o, incluso, los mismos U2. Chevron desconfiaba de los ambientes más cercanos al nuevo género. Prefería la compañía de desterrados como él, jóvenes que acudieron a la llamada del punk de una ciudad, Londres, mucho más vibrante y cosmopolita que la conservadora Irlanda.
Con The Radiators ideó en 1979 un álbum conceptual que ahondaba en esta idea: Ghostown, a medio camino entre la nueva ola y James Joyce, profundizaba en la sensación de aislamiento de la juventud dublinesa… pese a grabar el disco en estudios londinenses con el productor Tony Visconti -mano derecha de David Bowie desde hacía años-. Tras la aventura, se une en 1985 al proyecto de un vocalista y compositor hijo de inmigrantes irlandeses: el carismático Shane MacGowan le propuso formar parte de The Pogues, un combo de británicos que a base de acordeón, flauta, melodías tradicionales y actitud punk se propuso reanimar el folk de la isla vecina. Su primer cometido fue tocar el banjo, instrumento desconocido para él, en una de sus primeras giras.
Su explosiva combinación de rock y folk llamó la atención de bandas como The Clash y ya no abandonaría The Pogues hasta, casi, sus últimos días, ya asentado como guitarrista del grupo. Participó en sus discos más celebrados, Rum, sodomy and the lash, producción de 1985 de Elvis Costello y en If I should fall from grace with God, de 1988. Para este disco compuso la canción Thousands are sailing, postal amarga sobre los emigrantes irlandeses que, en tiempos de hambruna, llegaban en masa a los Estados Unidos.
Las canciones protagonizadas por hombres alcohólicos y todo tipo de situaciones, más o menos violentas, regadas por el whisky o la cerveza presagiaron la situación que vivió la banda en los noventa: un Shane MacGowan cada día más errático y adicto fue expulsado del grupo en 1991. Tres años después, Phil Chevron, con problemas en el hígado dejaría el grupo, disuelto poco después.
Desde 2001 se sucedieron las giras de reunión, de nuevo con su formación más reconocible, especializadas en conciertos navideños y en el día de San Patricio para las colonias irlandesas de Estados Unidos. Con cáncer desde 2006, Chevron formaba parte de las celebraciones cuando su salud se lo permitía. Tras décadas de estragos, mantenían su discurso intacto.